Truco: Descubre como iniciarte en el misterioso arte de hacerte las preguntas adecuadas.

Programa “Abriendo Nuevos Caminos hacia tu Bienestar”

El arte de hacerse las preguntas adecuadas es un arte difícil de dominar cuando todos tus esquemas ya se han arraigado demasiado, porque los esquemas mentales tienen una particularidad: se vuelven invisibles por habituación. Sin embargo existe un truco que funciona muy bien y que hoy voy a compartir contigo.
Pero antes me gustaría poder explicarte el gran valor de las autopreguntas que te haces.

Realmente te preguntas y respondes cosas todo el tiempo, y como el enfoque es equivocado, la mayoría de tus preguntas se quedan sin respuesta.
Si te detienes un momento para escuchar tu diálogo interior te darás cuenta de que siempre están referidas a la opinión de los demás.

Es decir, a ver como te lo explico…

Cuando tienes un par de alternativas tu pregunta es con frecuencia del estilo de:

“Ay!… ¿Cual será la mejor opción que puedo tomar?”

Y no me extrañaría que agregaras de vez en cuando…

“Ay!…¡Si yo pudiera saber que es lo mejor que puedo hacer en este asunto…!!!”

Y esas son dos preguntas que solo a un niño pequeño se le podría ocurrir plantearse.

Si te das cuentas son preguntas formuladas a una entidad invisible como buscando aprobación de algo o de alguien.
Usualmente cuando hacemos eso estaríamos muy dispuestos a que viniera una buena mamá que nos diera todas las respuestas, y de ese modo podríamos sustraernos de tener que hacer dos cosas:

  • Tomar una decisión…
  • Y asumir sus consecuencias.

Lo único que conseguimos con este modelo de preguntas al aire es permanecer inmóviles frente a los problemas, renunciar a nuestra fuerza Adulta, y poner nuestra vida en “modo espera”.

Una vez explicado esto te animo a escoger un asunto que en este momento te preocupe y que no consigas resolver desde hace algún tiempo con la consiguiente frustración que eso trae consigo.
Ahora lo que harás es seguir el orden de las preguntas que te voy a formular y responderlas con total sinceridad (por fortuna ahora nadie nos ve, así que puedes ser completamente sincera en este momento).

La primera pregunta es: ¿Estás segura de que este problema es realmente Tú problema? ¿No estarás intentando resolver un asunto que no es realmente de tu incumbencia?
Bien, si estás segura de que si…entonces proseguimos. (Si te das cuenta de que es no ya puedes ocupar tu tiempo en otra cosa: ¡el problema está resuelto!.

La segunda pregunta es: ¿Qué es lo que realmente te impide decidir? ¿El problema en sí, o tu miedo a responsabilizarte de lo que pase luego de hacer un movimiento?”

Si es el miedo, detente aquí y reflexiona sobre ese miedo. Y si no estás dispuesta a hacerle frente, entonces este artículo no te servirá de nada, así que ya puedes dejar de leer.
Ahora, si lo estás, la última pregunta es la siguiente:

Si fueras un verdadero Adulto, que asume las consecuencias de sus actos, que no se rige por influencias externas, y que es fiel a su propia naturaleza… ¿cómo resolverías este asunto sin dilación para dedicarte a los siguientes asuntos que necesitan tu atención?
¿Ya te haces una idea de lo que tienes que hacer?

¡Estupendo. Entonces, adelante.
¡Que tengas un feliz presente!

 

 

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