Ser fiel y no mirar con quien (los lazos invisibles)

fidelidades

Nuestros padres biológicos nos transmiten todas sus creencias y su visión del mundo y de la vida, sobre todo a través de la resonancia.

Incluso el ejemplo visible, tiene un discurso profundo, invisible, a través de la resonancia.

 

Así que nuestra herencia sistémica no constituye tanto lo que les vimos hacer, como lo que les sentimos sentir.

Las creencias de nuestros padres son un campo que tiene mucha fuerza, y las que nos vemos expuestos desde el vientre de mamá.

Los hijos nos ponemos al servicio de esa resonancia desde el principio.

Cada uno a nuestra manera, y según como interpretemos lo que percibimos a nuestro alrededor.

Y cada uno en función del precio que consideremos que debemos pagar para proteger la pertenencia.

 

Así, desde bien pronto estamos atrapados por esas fidelidades a las creencias de nuestros padres:

 

A los permisos que nos otorgan.

A los permisos que se otorgan a sí mismos (o no)

A los límites de expresión y de acción.

A la forma de ver el mundo.

Y a nosotros mismos.

 

También somos fieles al rol que nos tocó representar dentro del grupo:

 

La más pequeña.

  La más lenta,

  La coqueta.

  La que nunca madura…

  La más lista.

  La guapa pero no tan lista.

 

Como ejemplo te puede servir el siguiente.

 

Si el padre nunca consiguió la realización personal, porque no se sentía con permiso de avanzar más allá que su padre que ha muerto en la guerra, es posible que tú por fidelidad, no te sientas del todo cómoda con la idea de la realización plena.

 

Así, cada vez que te acerques a cierto límite, algo te impedirá desarrollarte más.

Entonces te preguntarás:

¿por qué “siempre que estoy a punto de llegar a donde quiero, algo lo estropea todo”?

 

Esto es el síntoma de un amor desordenado que proviene del pensamiento mágico infantil.

 

Como si dijeras:

“Yo nunca más que tú, papá”

Mientras no lo puedas ver, fracasarás consistentemente en todos tus intentos de realización profesional.

Pero no será un fracaso “real”.

Será una decision inconsciente, promovida por una fidelidad.

 

¿Tiene solución?

Sí, por supuesto.

 

La solución siempre es la misma:

Comprender, Reparar y Avanzar.

 

fidelidades2Otro ejemplo.

 

Una madre a la que su marido ha maltratado.

 

Es posible que la hija busque  “ese perfil de hombre” y termine siendo maltratada de alguna forma.

A un nivel profundo quizás esté intentando resolver lo que su madre no pudo resolver.

O vengar en su pareja lo imposibilitó la realización personal de su madre.

 

O simplemente porque dice “Yo como tú, mamá”, y no se da el permiso para más felicidad que mamá.

 

¿Podría cambiar?

Podría fácilmente.

Sólo necesitaría verlo.

(Quizás sea ésta la mayor dificultad).

 

Y luego de “comprender”, decidir Soltarse… y Avanzar”

 

Estos lazos inconscientes nos llegan a través de las resonancias, y por eso es casi imposible “verlo”a través de un sencillo autoanálisis.

Y a los padres ya los hijos nos enorgullecen estas similitudes.

 

Esto refuerza la pertenencia y ese gesto evolutivo:

– “¡es mi hijo! ¡mira hasta que punto se parece a mi!”fidelidades3

Cortar lazos e individuarse es algo importante que nos permite liberarnos de esas fidelidades desordenadas.

 

Las Constelaciones Familiares Sistémicas vienen a reparar ese vacío cultural o ritual en el que el individuo se vuelve Adulto frente a la sociedad y comienza a gestionar su propia experiencia.

Esta terapia aporta el movimiento y las comprensiones necesarias para que avanzar, tras haber comprendido, sea sólo una decisión del individuo.

 

De eso modo, los límites los podrá definir conscientemente él mismo.

 

Y no los compromisos provenientes del pensamiento mágico.

 

¿Ves como funciona?

Si quieres puedes dejar tus comentarios debajo de este artículo.

 

Espero que sirva!

 

Pilar Rodríguez-Castillos

 

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