Olvídate de sanar: Libertad se escribe con afrontar.

La persona que no ha  pasado a través del infierno de sus pasiones no las ha superado nunca, decía el psiquiatra y psicólogo Suizo Carl Jung.  

Carl JungJung falleció en 1961 dejando detrás 86 años de una vida prolongada y productiva, y aún hoy las personas siguen pensando en sanar sin cruzarse con su sombra… y esto, como ya se ha visto desde todas las perspectivas posibles, no ocurre jamás.

Afrontar es la palabra clave de arranque: mirar hacia lo que te duele, y escuchar y aceptar lo que tiene para decirte el dolor,  aunque no sepas como hacerlo… y luego asumir que te toca reconocerte en ello porque es tuyo.

Sea cual sea el camino que  escojas, si eliges una huída hacia adelante correrás y te fatigarás… pero jamás irás realmene a ninguna parte.

El afrontamiento en cambio, siempre te va a conducir a la apertura de esa puerta que mientras permanezca cerrada, te devolverá proyeccionesvoces del pasado, miradas clavadas en tu espalda, y pozos vacíos e infinitos de tristeza e ira hondas e incomprensible dentro del pecho.

La única manera de avanzar es afrontar. 

Afrontar el miedo al caos, a la oscuridad, al vacío.

En este proceso las Constelaciones Familiares de Bert Hellinger son una herramienta poderosa y eficaz, que ofrece respuestas rápidas y plantea, y esto suele ser crucial, nuevas y maravillosas preguntas.

En el transcurso de un ejercicio siempre te muestran el discurso subterráneo, el que casi nunca ves cuando se trata de ti misma, pero que pulsa como un corazón detrás de cada punzada de dolor,  detrás de cada temor,  detrás de cada necesidad de ser acunados y vistos.

Esta mañana, con una antigua alumna, conversábamos sobre el gran cambio de conciencia que aporta la Mirada Sistémica sobre la Vida, sobre la Ayuda y sobre las Circunstancias.

Compartía ella conmigo que esta manera de mirar había puesto todos sus esquemas de cabeza.

Que mirar más allá de la presencia de las personas engrandece el trabajo que hacemos con los otros y con nosotros mismos.

Y yo he pensado luego, mientras recordaba esta conversación reposada y alegre sobre cosas tan importantes, que lo que también ocurre es que esta forma de mirar la Vida y la Ayuda nos pone a trabajar desde una dimensión más real, alejada del ego, y entregada al Servicio de la Vida.

Actuando como participante en Constelaciones Familiares aprendes a renunciar a las expectativas.

Y a ponerte al servicio de “lo que es” sin ninguna otra pretensión.

De esa manera descubres, inesperadamente, una herramienta que te pone a afrontar sentimientos e impulsos que no habías pensado que estuvieran ocultos en tu alma.

 

Sobre esto puede ser ejemplificador compartir el recuerdo mi primera experiencia en una Constelación.

 

Ocurrió lo siguiente:

Respetando las indicaciones del constelador, me centré, y comprobé lo fácil que me resultaba por mi experiencia con la meditación.

Entonces, mientras los demás participantes se movían e interactuaban en silencio y muy suavemente a mi alrededor comencé a sentir como si mi cuerpo pesara 10 toneladas.

Me quedé clavada en el suelo.

Me sentía rígida y pesada, aislada y airada

y  aunque el cuerpo me pedía literalmente dejarme caer sentí que de ninguna manera iba a ceder a ese impulso y toda mi vida parecía estar centrada en mantenerme de pie. Constelaciones-familiares

Recuerdo que tampoco quería hacer contacto visual con los otros participantes.

Miraba al vacío, y no quería que se me acercaran.

Entonces de pronto una mujer se puso frente a mi y me miró con ternura y extendió las manos hacia mi.

Las lágrimas brotaron a raudales de mis ojos.

Le sonreí con la mirada, apenas sin mover ni un músculo de mi rostro ni abandonar mi extrema rigidez.

Entonces ella se tumbó suavemente y cerró los ojos, aliviada.

Quiero aclarar que ni siquiera estaba representándome a mi.

Era la constelación de una compañera.

Sin embargo pude sentir como al terminar aquel ejercicio, me sentía más ligera, mejor… aunque realmente agotada.

 

El caso es que no había habido ningún ritual.

Simplemente la resonancia de la constelación en la que estaba participando me arrastraba, y tiraba de mi suavemente.

Y todo aquel movimiento era como el susurro en mi oído de un discurso que yo no podía comprender.

O no del todo.

 

En aquel taller descubrí cosas sobre mi y la relación con los demás que nunca había intuído: la resonancia de aquella constelación de una persona desconocida me mostró, mientras ayudaba en el proceso de otro, lo que necesitaba ver para mi.

Mucho tiempo después, descubrí que mi mayor temor era pertenecer.

Pertenecer, así sin más, en general.

 

La pertenencia era como una especie de promesa de dolor para mi, y entonces todo lo que recibía en mi trabajo me señalaba ese problema.

Pronto descubrí muchas más cosas, y en un taller que creo que no olvidaré jamás mientras viva, de pronto, participando para el trabajo de otra compañera, la rigidez se rompió y pude honrar algo muy importante que tenía pendiente y que me llenó el alma de entrega y humildad.

Aquel día volví a casa transformada por fin en mi misma, y dispuesta a afrontar lo que hiciera falta en lo que me quedaba de camino.

Me sentía ligera y libre.

Y entonces todo empezó a cambiar.

He visto muchas personas buscar en las Constelaciones Familiares, respuestas a preguntas del nivel de lo que pasa, y ser rechazadas por el campo.

Cuando la gente tiene esta actitud, lo que se representa en el campo cuando intentamos utilizarlo para justificar nuestras limitaciones nunca tiene sentido, es absurdo e incomprensible.

No hay conexión.

Es como si Algo Más Grande dijera:

“Si tú no me tomas en serio ¿por qué he de tomarte en serio yo?”

 

La enorme eficacia de la terapia de Constelaciones Familiares es directamente proporcional a la capacidad de afrontamiento del consultante y/o del participante y de su comprensión de la importancia de aceptar todo tal como es. 

Así, a veces sentirás cosas que no tienen sentido para ti, representando para personas que ni siquiera conoces: sin embargo esto significa que lo que tú representas es parte de una dinámica que el consultante necesita ver….

…y que esto que estás representando tiene una profunda resonancia contigo.

Algunas personas no se atreven a participar de una Constelación porque piensan que es una sesión dramática, teatralizada y aparatosa.

En realidad pocas veces en una terapia se habla tan poco y se viven las emociones con tanta dignidad y fuerza.

 

El movimiento en una constelación es lento y centrado, y las emociones se expresan suavemente y en la medida de lo necesario.

El mejor representante no es el que monta un espectáculo infantil: el mejor representante honra lo que le toca sentir, y lo contempla con respeto y agradecimiento, poniéndose al servicio de lo que desde su centro siente que es bueno para el consultante.

 

De modo que las Constelaciones son lentas y silenciosas.

Por eso siempre digo que tienen un pie en la Vida y otro en la Poesía.

Al finalizar cada Constelación se ofrece la información que se tiene permiso para compartir al consultante.

Es una información muy concreta, nada descriptiva, que únicamente tiene como fin ofrecer lo que no se ha visto claramente en el desarrollo.

  1. Lo que ha cambiado.
  2. Lo que ha sanado.
  3. Lo que ya mira hacia la Vida.

Lo demás forma parte de la experiencia del representante, y no se comparte porque vulneraría el trabajo realizado… y porque la línea entre las proyecciones del representante y las necesidades del sistema del consultante constituyen una especie de fiat lux.

 

Una división imposible de determinar.

 

En cualquier caso el representante que no pierde de vista que su papel es ante todo la Buena Ayuda, será honrado por el campo.

 

Entonces volvemos al principio: si quieres sanar tu vida, no es suficiente con que lo digas.

Puedes pasarte tu vida verbalizando algunos deseos o necesidades sin que estos ni por asomo se aproximen a ti.

 

Necesitas una actitud de arrojo.

Porque va a ser imprescindible saltar.

 

Necesitas asumir que probablemente el dolor aparecerá, porque no puedes ir en dirección a la Vida sin reconocer y honrar las comprensiones pendientes que te corresponden.

Ese movimiento arcaico es una fase del movimiento de sanación, y tras él viene el permiso para ir hacia la Vida con más fuerza, hacia lo nuevo.

 

Es crucial que te des cuenta de que sanar implica ser sacudido con una nueva comprensión, con una nueva perspectiva. 

No podemos sustraernos de esta parte del proceso: la sanación que siempre nos va a calar hondo y siempre nos va a remover. 

Si no hay un movimiento de cambio interior no hay sanación: alivio momentáneo sí, pero no sanación.

Si no pasa nada en tu visión del mundo, es porque realmente no ha pasado nada.

 

Creo que en parte es a esto es a lo que se refiere Jung: para superar algo hay que afrontarlo primero con entrega.

  • Sentir lo que hay allí,
  • dejar de escapar,
  • asumir el riesgo de descubrir los movimientos subterráneos de tu Alma sin garantías. 

 

Es lo que hay.

Y no hay otro modo.

 

Espero que sirva.

Que tengas un feliz presente.

 

Pilar Rodríguez-Castillos

 

Si quieres saber más sobre las Constelaciones Familiares, pincha aquí: 

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arbol

6 Comentarios

  1. Noni
    26-02-2015

    Gracias Pilar, acabo de leer este artículo y acto seguido el testimonio de María Jose (la extremeña) y lo veo tan claro que mi crecimiento personal no puedo llevarlo a cabo sin ayuda.
      No puedo decir más solo me queda buscar la manera de poder disponer del tiempo que necesito para visitarte y acudir a tu consulta. 
      Gracias por ayudarme a ver. Un abrazo

  2. Pilar Rodriguez-Castillos
    27-02-2015

    Hola Noni,

    Como sabes, el Liceo también es tu casa.
    Tienes que pasarte de vez en cuando, porque formas parte de su espíritu.
    Pero incluso si tardas, no te libras… porque perteneces! 😉

    Un abrazo

    Pilar

  3. Gloria Medina Ruiz
    27-02-2015

    Muchas Gracias, Pilar, tus palabras me llegan, me resuenan siempre y se quedan en mi, me ayudan muchísimo a definir mi estado, lo que deseo, lo que soy realmente…. Sé que me ayudaría más hacer un taller contigo, pero la distancia sigue siendo un obstáculo para mi. Lo siento, ya lo derribaré o simplemente lo haré desaparecer….Saludos y un fuerte abrazo. Gracias de <3

  4. Pilar Rodriguez-Castillos
    27-02-2015

    Hola Gloria!

    La distancia no es un obstáculo: es una excusa!
    Ahora puedes preguntarte: ¿que consigo yo concediéndome este obstáculo y dándole fuerza?
    Espero que sirva.

    Gracias por visitar el Blog!

    Pilar

  5. Teresa
    27-02-2015

    Mientras leia ésto he sentido escalofrios y una gran paz interior . Hace tiempo que quiero acercarme a Reiki , no encuentro el momento , siempre pasa algo. Supongo que tendré que trabajar para estar preparada para ese acercamiento y que nada se ponga en medio . Cómo ? no lo sé , pero lo voy a intentar y tratar de sacar tiempo y fuerzas para conseguirlo. Gracias.

  6. Pilar Rodriguez-Castillos
    27-02-2015

    Hola Teresa!

    Hace tiempo un profesor de Hipnosis Ericksoniana me dijo, ante un comentario mío parecido, sobre algo que supuestamente “no sabía como hacer”. Me dijo “hazlo ahora, aunque no sepas como hacerlo”.
    Decidí hacerle caso, y funcionó muy bien!
    Entonces te digo lo mismo: “hazlo ahora, aunque no sepas como hacerlo”.

    Adelante! ^_^

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