No hagas como Michael Corleone. Renuncia a la Buena Conciencia.

“El inocente es el más peligroso.

El inocente tiene la rabia más grande y actúa de manera mas destructiva en una relación, porque se siente justificado.

Así, pierde la medida. El culpable, en cambio, esta mas dispuesto a ceder y a reparar. Por regla general la reconciliación no fracasa por el culpable, sino por el inocente. Solo los pecadores conocen la indulgencia.  Los inocentes son duros.  Inocencia y culpa no son lo mismo que bueno y malo. Suele ser al revés”.

(Bert Hellinger)

A veces hemos hablado, en algún artículo anterior del Blog, del gran interés que tenemos los seres humanos en justificar todos nuestros actos e impulsos.

“El hizo que actuara así”, “Ella saca lo peor de mi”, “No lo habría hecho si ellos no me hubieran tratado de aquella manera”.

Cada vez que hacemos esto, nos abrazamos a nuestra Buena Conciencia.

Pero… ¿Qué es la Buena Conciencia realmente?

Bert Hellinger, el psicoterapeuta y filósofo alemán que ha creado las Constelaciones Familiares Sistémicas, lo explica una y otra vez en todas sus obras y seminarios: es la actitud que nos permite vivir sin poner en riesgo nuestra pertenencia al grupo.

Así por ejemplo, si yo formo parte de un grupo en el que está muy valorado mantener un matrimonio a costa de lo que sea (incluso a costa de mi dignidad), mi Buena Conciencia será una interferencia a la hora de apartarme de un cónyuge abusivo, violento o simplemente indiferente: pondré mi felicidad y mi buena conciencia en la balanza… y para mi siempre pesará mucho más la Buena Conciencia.

Los grupos tienen reglas, todos los grupos las tienen. 

Muchas están implícitas: la mayoría son casi indetectables.

Pero quién quiera pertenecer al grupo, y todos queremos pertenecer a nuestro grupo de origen, por ejemplo, no tendrá más remedio que jugar en el tablero según las reglas dadas por él.

Hace poco en mi taller anual para mujeres (Las Tertulias de la Mujer Nueva) hablamos sobre este tema.

Salió entonces como ejemplo la película “El Padrino”.

Allí todos los personajes que no siguen las pautas de la familia, son eliminados.

Y si has visto la película, podrás recordar que el personaje de Al Pacino (Michael), el joven hijo de Vito Corleone, busca tener un destino alejado de la familia: estudia derecho, vuelve de la guerra como un héroe, y se mantiene discretamente al margen de todas la actividades ilícitas del grupo.corleone

Y entonces ocurre algo que lo cambia todo: hay que vengar algo. 

El hermano mayor ha sido eliminado por otra familia, y él queda atrapado por la Buena Conciencia de la suya.

Mata a un hombre, huye, se convierte en todo lo que había intentado evitar… y comienza un historial de decisiones terribles, venganzas, rabia y dolor… que incluso le llevan a ordenar, por defender a la familia, la ejecución de su propio hermano Fredo.

Aquí se ve un ejemplo claro de como la Buena Conciencia puede no ser tan buena como podría parecer…

Por supuesto podrías decir que esto es una película y que la mayoría de las familias no tienen este tipo de reglas nefastas.

Pero te equivocas.

Mira: en la mayoría de las familias, hacer algo sutilmente diferente a lo que se espera de ti, genera un enorme conflicto.

Continuamente me encuentro con personas que, por romper las reglas del grupo, tienen que asumir con tristeza el cambio de actitud de su grupo hacia ellas.

Los grupos no suelen soportar bien que un miembro actúe diferente: inmediatamente le tachan de raro, de poco racional… y se ocupan en menor o mayor medida de hacer notar su decepción por esta ruptura.

Desde luego que lo normal es que poco a poco se integre la nueva conducta, y con el tiempo se olvide la afrenta.

Pero ¿qué pasa contigo mientras tanto?

El mayor castigo que puede recibir un ser humano es ser condenado al ostracismo.

Sentirse raro, criticado, o despreciado por el grupo nos coloca en la línea de tiro de la culpa y de la vergüenza, dos de los sentimientos que más miedo nos provocan a las personas, y más difíciles de soportar a largo plazo.

A menudo esto se ve en familias muy normales:

  • el hijo que decide ser músico en lugar de abogado como su padre.
  • La hija que decide divorciarse, cuando sus padres llevan 50 años juntos y nunca ha habido un sólo divorcio en la familia.
  • El muchacho que descubre que su identidad sexual es diferente a la dada por sus caracteres sexuales primarios.
  • La mujer que decide no tener hijos porque no siente el llamado de la maternidad…

…seguramente que te vienen a la mente algunos ejemplos más ¿verdad?

¿Cómo reacciona la familia de origen a estos movimientos?

Con un cierto nivel de exclusión, siempre.

Constelaciones-familiaresY hace esto para imponer la Buena Conciencia: una especie de pegamento que mantiene unido al grupo.

Entonces, para conservar la confortable sensación de inocencia que proporciona la Buena Conciencia, muchos renuncian a una parte de sí mismos.

Se esfuerzan por encima de sus posibilidades, fingen, mienten, ocultan su propia verdad… y es bueno darnos cuenta de lo que obtenemos con esto.

Obtenemos dolor, frustración, estrés, rabia, impotencia… miedo.

Pero entonces querrás saber… ¿cuál es la solución para este problema?

Es muy pero muy sencillo: asumir la Mala Conciencia, soportar la culpa,sintonizar con nuestra verdad interna.

Renunciar a la inocencia, y aguantar las consecuencias… hasta que sea necesario.

A veces puede tratarse de varios años de un cierto grado de incomprensión… y en el peor de los casos puede tratarse de un cambio radical en nuestro entorno y nuestra relación con el grupo…

¿Esto vale realmente la pena?… te estarás preguntando.

Y la respuesta es: sí.

Un sí rotundo.

Siempre.

El único camino hacia la felicidad, la fuerza, la realización y la alegría, es sintonizar contigo misma, con tu objetivo primordial, con tu verdad al completo.

Lejos de esto, le estás dando la espalda a la Vida. Porque si has sido diseñada de una manera y no de la otra es porque el Orden del Universo te ha hecho así, y así es como te pones al servicio de la Vida.

De hecho tu servicio al grupo es llevar adelante esta nueva manera de moverte en y hacia la Vida.

 

Ignorar el llamado del Destino nunca te lleva hacia más ni hacia mejor: éste llamado siempre es el correcto.

Entonces: renuncia a la Buena Conciencia, avanza hacia tu Destino y ponte al servicio de la Vida.

Estarás siento protegida por grandes fuerzas que siempre mirarán por ti.

El grupo, poco a poco, lo integrará todo.

Y estará bien así.

Bueno… bien no, en realidad.

Lo siguiente. ^_^

(Y si tienes dudas, pregúntate como habría podido ser la vida de Michael Corleone, si él hubiera renunciado a la Buena Conciencia).

 

Por tu pleno bienestar, espero que sirva.

Que tengas un feliz presente.

 

Pilar Rodríguez-Castillos*

 

FLECHADescubre aquí la profunda eficacia de las Constelaciones Familiares

 

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