La Pequeña Diferencia entre Hombres y Mujeres

Programa “Abriendo Nuevos Caminos hacia tu Bienestar”

Algunas veces he hablado con algunas personas sobre algunas reticencias que tengo a la hora de trabajar con algunos hombres en la consulta, o en seminarios. Y es cierto, aunque esto da margen a error si no se explica…

Efectivamente las mujeres son más perceptivas: suelen estar mucho más abiertas al trabajo interior y sobre todo, suelen ser más intuitivas… lo cual facilita mucho mi labor.

Los varones en cambio suelen ser fuertemente mentales, y eso muchas veces les limita un poco. Pero sin embargo los alumnos hombres, que son una minoría aplastante, suelen ser todo lo que una persona que hace el trabajo que yo hago desea tener a su alrededor en horario laboral.

Los varones que realmente buscan el crecimiento interior tienen claros sus objetivos, son poco dispersos, se centran con facilidad y no están intentando mejorar su vida social participando de seminarios.

A lo largo de los años en que he estado enseñando el Método Reiki a cientos de personas de ambos sexos me he encontrado con una gran cantidad de mujeres en la búsqueda de la paz interior, y apenas un diez por ciento escaso de hombres… de lo cuales un 100 % eran profesionales. Principalmente profesionales de la salud (médicos y psicólogos en su mayoría), pero también contables, empresarios, e incluso deportistas.

Entre las mujeres, en cambio, las profesionales apenas han representado un 40 %, y el 60 % restante se ha dividido entre jubiladas (10 %), amas de casa (15 %) y un 25 % profesionales de la salud o estudiantes avanzadas de psicología, medicina o terapias alternativas.

Observar esto me ha resultado siempre muy curioso, y mi conclusión es que ellos son prácticos y se enfocan más en sus objetivos, y prácticamente en ningún caso hacen un seminario de Reiki o una terapia para matar el tiempo o sociabilizar.

Los alumnos y pacientes hombres no se apegan a mi: resuelven sus problemas y me olvidan. A las mujeres hay que guiarlas hacia el desapego, evitando ofenderlas o herirlas cuando llega el momento de considerar que deben seguir adelante solas.

Es algo que las mujeres deberíamos observar en los hombres, y que sin embargo más bien criticamos, pero ellos lo hacen muy bien. 
Asumen desde siempre su soledad humana, y la llevan adelante con una dignidad tan loable que a veces les aísla un poco…

En esta nota he decidido mostrar estas diferencias entre géneros, para dar fuerza a aquellos hombres que muchas veces no piden ayuda, y animarlos a que lo hagan… y para decir a mis congéneres que en lugar de criticar las maneras masculinas de relacionarse con la realidad, adopten aquellas que pueden darles fuerza para vivir.

Con nuestro natural maternal, las mujeres intentamos proteger en todo momento a nuestros hombres. Esto nos vuelve frágiles, porque el movimiento compensatorio nos pone en posición de pedir ser retribuídas con la misma atención. Y a veces ellos no lo comprenden.

En mi opinión su no comprensión hace mucho bien a las relaciones. No se puede tener una relación sana, oscilando del Padre al Niño, y del Niño al Padre…

Las relaciones sanas son entre Adultos que asumen su soledad, y que asumen sus propios procesos.

Por eso desde aqui, quiero honrar a aquellos hombres que buscan el crecimiento personal en silencio, sin muletas, sin quejarse, sin pedir ser acunados, y con una mente abierta.

Y también quiero animar a las mujeres que buscan el crecimiento personal, a que miren a los hombres y les digan con profundo recogimiento y respeto:

– Ahora veo lo que haces… y ahora honro tu soledad, tu fuerza y tu dignidad.

Espero que sirva!

Que tengas un feliz presente.

 

 

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