Bert Hellinger: ” Los asesinos quedan vinculados de manera indisoluble con sus víctimas” .

(La expiación en el contexto de las Constelaciones Familiares)

“A veces, sin embargo, una persona viva debe ir con los muertos y permanecer a su lado, por ejemplo, un asesino. De lo contrario, en su lugar irán sus hijos, y aún sus nietos y bisnietos. Los asesinos quedan vinculados de manera indisoluble con sus víctimas.

judiosPor tanto, deben abandonar a sus familias y ponerse al lado de sus víctimas.

Este paso parece duro, pero cualquier otro camino trae consecuencias nefastas para personas inocentes, a través de muchas generaciones.

Aportaré un ejemplo.

Una mujer joven comentó en un grupo que, desde que nacieron sus dos hijas, tenía la sensación segura de que debía morir pronto, y que había algo pendiendo sobre ella que no lograba captar.

Configuró su familia de origen,  y salió a la luz que su representante miraba a alguien que no estaba presente.

 

Al comentar este hecho, la mujer dijo:

– Estoy mirando hacia el pasado, a mi padre y a mi abuelo.

Su padre se había suicidado cuando ella tenía un año, y el abuelo había sido miembro de la SS y había fusilado a mujeres y niños judíos.

A continuación, se introdujo un representante del asesino y otro del hijo, y para los niños judíos asesinados se pusieron diez representantes enfrente de la familia.

La representante de la cliente ni siquiera miró a esos niños, ni dijo nada al respecto, como si, al igual que su abuelo, no sintiera ninguna compasión con ellos.

 

Su hija menor, sin embargo, es decir, la bisnieta del asesino, dijo que sentía la necesidad imperiosa de acercarse a los niños judíos muertos y de ponerse a su lado.

Estos son los efectos de un asesinato, a través de generaciones, cuando un asesino rechaza el vínculo que lo une con los muertos y cuando éstos no son valorados ni respetados.

 

Como siguiente paso se le pidió a la mujer que se estirara en el suelo delante de los niños muertos, y que – después de un tiempo en el que lloró mucho – junto con sus hijas se arrodillara delante de ellos y los mirara.

Así, los muertos encontraron un poco de paz.ninos judios2

Se entristecían y se sentían como si volvieran a vivir.

 

Se compadecían de la mujer y de sus hijas, especialmente de la más joven, que quería ponerse a su lado.

Pero aún no se había encontrado la paz definitiva, pues del asesino mismo percibían una amenaza, sintiendo una angustia mortal.

Sólo cuando a éste se le dijo que saliera de la sala – gesto que simboliza la muerte – los niños muertos empezaron a encontrarse mejor.

Toda su atención y compasión se centraba ahora en la mujer afligida y en sus hijas, y esperaban que de ella saliera algo que pudiera librar a sus hijas.

 

Mientras tanto, el padre de la mujer, que se había suicidado, quiso ponerse delante de su hija y de sus nietas para protegerlas y evitar que les siguieran a los niños judíos a la muerte. Su deseo era ponerse al lado de los muertos en lugar de ellas y en lugar de su padre.

 

Pero, en contra de lo que piensan los vivos, los muertos no querían la muerte de los inocentes.

Después, se les pidió a las hijas que se pusieran entre sus padres.

Éstos las cogieron de las manos, se inclinaron profundamente ante los niños judíos muertos, les miraron a los ojos y les dijeron:

– “¡Por favor!“

Pero la mujer aún sentía el impulso de ir con los muertos.

Así, se puso al lado de ellos y de su padre muerto, que ya antes se había puesto con ellos.

 

La mujer sentía que se lo merecía, y estaba aliviada. Los comentarios de los representantes de los niños judíos muertos, sin embargo, expresaban algo totalmente diferente; los citaré literalmente:

 

El primer niño dijo:

– Experimento el estar muerto como algo impersonal, como si no tuviera nada que ver con el asesino, y menos aún con su nieta. Para mí no corresponde que ella se ponga a nuestro lado. Debería ir con su familia. Yo no tengo ningún interés en que ella pague alguna culpa. Este es un ámbito que no le corresponde.

El segundo niño dijo:

– Cuando vino, me empezaron a flaquear las piernas. En seguida pensé que no pertenecía a nuestro grupo.

El tercer niño dijo:

– Simplemente es demasiado.

El cuarto niño dijo:

– No quiero este sacrificio; no le corresponde.

El quinto niño dijo:

– Para mí tiene una tarea que cumplir con sus hijas, para poner fin a todo este dolor.

El sexto niño mostraba mucha tristeza y dijo:

– No tiene por qué seguirnos ni a nosotros, ni a su padre. Su lugar está con su familia.

El séptimo niño dijo:

– Si realmente me mirara, sabría que no puede estar aquí.

El octavo niño dijo:

– Empecé a sentir más calor, y ella significa algo muy cercano para mí.

El noveno niño dijo:

– Cuando vino aquí, pensé: ‘No perteneces aquí.’

El décimo niño dijo:

– Cuando se pasó a este lado, surgieron agresiones.

Y el padre muerto dijo:

– A mí me dolió cuando vino, y tendría ganas de decirle: “Tu lugar está con tu familia. De esto me ocupo yo solo.“

A través de estas respuestas, la mujer se dio cuenta de que era una arrogación ponerse al lado de los muertos cuando no se pertenecía a su grupo.

manos judiosVolvió al lado de sus hijas, miró abiertamente a los niños judíos muertos y dijo:

-“Al cabo de un tiempo, vendré también.“

Después, miró a sus hijas diciéndoles:

– “Ahora aún me quedo un poco.“

Lo mismo dijo también a su marido.

 

Después, se volvió a llamar al representante del abuelo.

Este comentó:

– Me sentí muy aliviado cuando se me dijo que saliera de la sala. Aquí no hubiera debido ni querido decir nada; y lo mismo sentía mientras estaba fuera.

Hasta aquí este ejemplo.

 

En este contexto también quisiera decir algo en relación a los descendientes de las víctimas.

Muchos conciudadanos judíos, cuyos familiares fueron asesinados en los campos de exterminio, temen mirar a sus muertos y darles la honra, pensando que no tienen el derecho de seguir con vida teniendo en cuenta la suerte de aquellos.

Se sienten culpables, deseando expiar como si ellos fueran los perpetradores.

En consecuencia, ni ellos pueden acercarse a los muertos, ni los muertos pueden acercarse a ellos.

Ahora bien, si los supervivientes y descendientes afrontan a sus familiares muertos, mirándoles a los ojos hasta que realmente los vean, inclinándose ante ellos y honrándolos llenos de amor, entonces parece como si los muertos resucitaran, como si el terrible estado de muerte terminara, y como si, por fin, pudieran dirigirse a los vivos y bendecirlos para que se queden y para que su vida siga fluyendo a través de ellos.

Lo más consolador para los muertos, por tanto, es que en una de estas Constelaciones Familiares los vivos les digan:

“Mira, tengo hijos.“

(…)

 

 Extracto de la ponencia “Cuerpo, Alma, Vida, Muerte” de Bert Hellinger

 

FLECHAPincha aquí para saber más sobre las Constelaciones Familiares

6 Comentarios

  1. Violeta Rosas
    06-08-2016

    Gracias, me encanta el trabajo de constelaciones familiares. He aprendido la importancia de honrar el destino de cada persona, ha sido difícil después de haber visto a mi madre pasar por tanto dolor antes de su muerte. Así mismo, estoy aprendiendo a liberar lo que no me corresponde. Gracias por su artículo.

  2. norma llamas
    29-08-2016

    me gusta mucho el articulo

  3. Sendero Reiki
    29-08-2016

    Gracias!

  4. Marcos Novak
    20-10-2016

    La experiencia sobre el holocausto judio tambien creo de debe expandir a otros grupos humanos que sufrieron masacres parecidas , y en mi caso particular por cuestiones ideologicas aun entre grupos eslavos ( no por raza o religion como muchos pueblos ), y lo he vivido en mi propia familia, siento repetirse la misma problematica y personajes , afortunadamente gracias a la bien documentada historicamente de los hechos reales es que puedo verificar , es decir los patrones de comportamiento por años, han sido identicos a las ultimas horas del martirio y fusilamiento de la primer esposa de mi padre embarazada de 8 meses ( beatificada en 1993),pero por propia experiencia , y la conciencia descubierto de saber quien soy, gracias a la tecnica hellingeriana basada en fisica cuantica ( desarrollada para entender comportamiento de atomos, es decir de lo que estamos hechos) , finalmente creo que lo que marca la diferencia a que no se repitan los mismos patrones, y es que al enfrentarlos con conciencia de los hechos y de saber quien soy , la violencia se calma ….., no se si es la” paz del cementerio” la reinante , o que,si habran otras batallas , siento aun no termina todo, que faltan hechos , pero la paz finalmente llego .

  5. Sendero Reiki
    20-10-2016

    Gracias Marcos por tu importante aportación.
    Es de un gran valor a todos los niveles.

  6. Lola
    15-08-2017

    Muchas gracias por tu artículo Pilar es un regalo recibir tus aportaciones cada día me ayuda a entender a respetar a agradecer… en resumen a mejorar siempre un poco más! Gracias por compartir tu historia Marcos.

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