Jorge y el Dragón te esperan

Programa “Abriendo Nuevos Caminos hacia tu Bienestar”

La vida es a veces bien y a veces mal.
Tu puedes seguir intentando la homogeneidad en tus circunstancias, pero eso solamente demuestra que estás en un nivel de comprensión limitado de la naturaleza de la vida.
Hay muchas fuerzas que hacen que las cosas ocurran como están ocurriendo en este momento… y antes de que digas nada sobre esto, te aclararé queque sí tenemos margen de libertad, que sí es posible cambiar ciertas cosas, y que sí, que te animo a invertir una parte de tus fuerzas para intentarlo

Pero no todo puede cambiar. Lo siento pero es lo que hay.
Algunas cosas son destino, como el color de tus ojos, la familia a la que perteces, tu altura, o algún defecto congénito o accidental que te diferencia de los demás. Eso es destino, y es buena idea aceptar el destino de cada uno.
Ahora… hay otras muchas cosas que dependen de ti… y es bueno aceptar el destino, y negociar lo negociable.

Por eso hoy te he traído una parábola Sufí que escuché hace mucho tiempo de boca de mi padre.
Creo que con ella podré resumir el mensaje que he venido a darte hoy.
La historia es la siguiente:

Resulta que un vagabundo llamó a la puerta de una hostería llamada “Jorge y el Dragón”. Le abrió una mujer con muy mala cara, parecía realmente enfadada con la vida. El vagabundo, algo cohibido pero acusiado por el hambre, le preguntó amablemente:

—”¿Te sobraría algo de comer para compartir conmigo?”

La respuesta de la mujer no se hizo esperar:

—”¡No!” le gritó con desprecio. Y le cerró la puerta en la cara haciendo vibrar hasta el suelo.

Muy triste el vagabundo se sentó unos minutos en la puerta, y finalmente decidió volver a insistir, tras lo que le abrió la puerta la misma mujer con un aspecto mucho más enfurecido.

—”¿Perdona que insista pero…es que tengo algo de hambre… ¿Tendrías alguna cosa pequeña para que pueda comer?”, le dijo con mucha humildad.
A lo que la mujer vociferó sin apenas escucharle:
—”¡Vete de aquí, estúpido!¡Y no se te ocurra volver tocar esta puerta!”
-Y le cerró la puerta en plena cara-

El vagabundo se quedó mirando la puerta que la mujer había golpeado por segunda vez… y entonces decidió volver a tocar la puerta.
La mujer se asomó a la puerta con su consabida mala cara. Y entonces el vagabundo le dijo humildemente:

—”Perdón”, dijo el vagabundo, “pero, ¿podría esta vez hablar con Jorge?”.

En esta parábola, como ya te habrás dado cuenta, la Vida es la posada llamada “Jorge y el Dragón”.
Entonces… ¿ya has decidido si vas a entrar en tratos con el dragón, o vas a intentar contactar con Jorge?
^_^

Espero que quieras reflexionar sobre esto.

¡Que tengas un feliz presente!

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