Honrar para Sanar

Programa “Abriendo Nuevos Caminos hacia tu Bienestar”

 

Honramos muy poco, cada vez menos… y por eso enfermamos cada vez más: nos cuesta comprender que la honra no es una humillación, sino algo que nos dignifica.
También nos cuesta entender que la honra verdadera es invisible, interna, callada, íntima.
En raras ocasiones lo visible es reparador. Para que lo sea, debe estar acompañado con una profunda conexión con el Orden del Universo.

En el contexto de las Constelaciones Familiares, inclinarse y/o asentir, con frecuencia es el final de un proceso.
Al presentarse activamente este movimiento, el consultante siente el movimiento en sí mismo: algo se ha movido. En la vida, fuera de cualquier contexto terapéutico, cuando sintonizas con el “sí” y aparece el deseo de honrar “lo que es”, tu vida cambia por completo.

Yo he querido reintroducir este concepto en mis cursos del Método Reiki, porque lo encuentro fundamental.
Mi principal trabajo es comprender para poder transmitir.
Y yo he comprendido que de nada vale llenar nuestra cabeza de filosofía y frases hechas, si no honramos su procedencia, si no comprendemos su compromiso, si no nos metemos en la cabeza y en la cultura de los individuos que crearon las herramientas que utilizamos.

Hace poco, en una charla gratuita que ofrecí en el Liceo, un iniciado de otros maestros se irritó porque yo no era purista y me acusó luego, en un correo lleno de ira, de estar improvisando sobre Reiki.
Desde mi consciencia tranquila reflexioné sobre ello, y entonces apareció la mala consciencia.
¿Quizás me estoy apartando de los purismos en mi afán de comprensión? ¿Estoy dispuesta a dejar de repetir frases hechas para comprender en profundidad lo que se me ha ofrecido? ¿Estoy dispuesta al rechazo de iniciados puristas, en beneficio de una mayor comprensión y dignificación del Método Reiki, que tanto me ha ofrecido?

Y la respuesta inmediata fue que sí. Que por supuesto que lo estoy.
Y lo estoy, entre otras cosas, porque esa es mi idea de la honra profunda.
Lo estoy porque mi voluntad de estar al servicio de la Buena Ayuda es mayor, mucho mayor, que mi deseo de pertenecer a un grupo de occidentales que se ha afiliado al club de la magia, sin tener en cuenta la verdadera magia de la vida.

Lo estoy porque pienso que la honra verdadera no es una inclinación de cabeza cuya principal motivación es ser vista por otros: lo que yo creo, y no soy la única que piensa en esto, es que honrar es ofrecer una mirada abierta, panorámica, reflexiva, y abierta a las nuevas comprensiones.
Pienso que cualquier método, terapia, filosofía, u opinión que se vuelve rígida y dogmática, pierde toda su fuerza y se opone a la naturaleza de la Vida.

Y voy a intentar demostrártelo con un sencillo ejercicio.

Imagina delante de ti a alguien que amas profundamente. Te voy pedir que en lo posible no sea tu pareja, sino alguien con quien el vínculo sea completamente imposible de romper ante ningún supuesto. Alguien a quien amas tan profundamente, que estarías dispuesta a apartarle de tu vida si esto garantizara su plenitud y su bienestar interior y exterior.
Ahora voy a pedirte que le imagines frente a ti, y que evoques el amor que sientes por esta persona. Y que le mires con ese amor profundo y desprendido.
Tómate el tiempo que necesites para conectar con su presencia. Hasta que sientas como cuando está frente a ti.
Y solamente mírale por unos momentos.

Y ahora inclina suavemente la cabeza y dile “Honro tu vida, tu búsqueda, y todo lo que tú eres”. Y ahora guarda silencio y sólo siente lo que pasa…simplemente tómate unos momentos para comprobar lo que ha cambiado entre vosotros… y en ti.

Quizás simplemente sonríes, o te has emocionado. Quizás sientes que el otro te lo agradece, porque le sientes más cercano aunque no lo sabes explicar.
Quizás algo en tu fuerza, o en tu conexión ha cambiado. O quizás todo esto y algo más.
Si tu trabajo ha sido profundo y conectado, es inevitable que sientas que algo ha cambiado”.

Y esto es así porque honrar te sana

Ahora te dejo en silencio con tus reflexiones, porque si has hecho este ejercicio, quizás lo vas a necesitar.

Espero que sirva

Que tengas un feliz presente.

 

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