Emociones primarias, y emociones secundarias.

Hay una gran diferencia entre la ira y el enfado… aunque no te lo puedas creer. Los budistas dicen: “la ira es sagrada”… y cuando dicen esto, aquellas personas que no lo tienen claro, suelen sentirse incómodas…

Aunque en realidad, seamos realistas, ninguna persona puede presumir de no sentir ira jamás… aunque algunas, como yo por ejemplo si me permites que lo diga, puedo en cambio presumir de no enfadarme desde hace más de 10 años.

Pero… ¿Cuál es la diferencia?
Y… sobre todo… ¿en que te puede beneficiar conocerla?
Pues en mucho… ¡mira por donde!

La ira es una emoción del presente. Pero te pondré un ejemplo fácil: el niño rompe el precioso jarrón que te regaló mamá después de que le has dicho seiscientas veces que no juegue a la pelota en el salón… y le das una buena torta.
Puede que no sea muy pedagógico, eso admisible.
Pero la ira es una emoción del presente, y antes de que reflexiones sobre la pedagogía tu mano ya ha puesto claro que lo ocurrido no te ha gustado y que llevas dos años vaticinando la escena.
Eso es ira.
Y es una emoción primaria.

No puedes sustraerte de una emoción así: va casi por delante de ti. Y en el caso del niño, es culpa tuya por no haber sido más convincente… pero eso es harina de otro costal.
Entonces: tras la ira siempre hay una reacción automática y frecuentemente impredecible.

Creo que esto ya ha quedado claro.

Ahora ¿Qué pasaría si luego de esto no hablas a tu hijo por 7 años, cada vez que le ves quieres darle otra torta, y decides desheredarlo porque no te ha respetado y se ha cargado el jarrón de tu madre?
Sé que parece ridículo pero…
¿Realmente puedes darme tu palabra de que nunca has experimentado un enfado que se ha prolongado a lo largo del tiempo? ¿Realmente ningún ex, amiga, o funcionario público, por decir algo, te ha hecho sentir tal enfado que diez años después el sólo hecho de que te lo nombren hace que se te haga el consabido nudo en el estómago, en la garganta… o en ambos a la vez?
Pues eso, amiga mía, es el enfado.
Y es una emoción secundaria.

Las emociones secundarias están ligadas al pasado. No son emociones del presente.
Y cuanto más vives desconectada del presente… más de esas emociones te embargan y condicionan tu vida.
Porque esto no solamente pasa con la ira, por supuesto. También con el miedo.

Hay una característica de las emociones secundarias que te puede ayudar a ver hasta que punto estás siendo presa de ellas: se prolongan indefinidamente en el tiempo.
No son emociones del Adulto… porque te controlan, o tú las utilizas para manipular a los demás.

Cuanto más presente vivas…más estarás en el Adulto.
Y desde el Adulto, las emociones secundarias cada vez perderán más fuerza.

Entonces cuando algo requiera de tu atención, una emoción primaria te lo hará saber… pero no actuarás por el cúmulo de emociones primarias y emociones secundarias reprimidas.
Actuaras desde el Adulto… desde el presente… acorde a las necesidades del momento… y con una claridad absoluta.
Y quizás el niño se lleve la torta después de todo, por llevarte al límite de tu paciencia.
Pero no tendrás problema en hacerle ver que ha sido una torta “didáctica”… e inmediatamente hacerle sentir toda su importancia en tu vida … y todo tu amor… ¿Puedes ver la diferencia?

Espero que esta información te sea de utilidad para reflexionar.

Que tengas un feliz presente!

Pilar

 

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