Toma consciencia de lo último que ha sido destruído en ti.

A cada instante que transcurre algo termina y algo comienza.

No nos damos cuenta, y permanecemos en la ensoñación de la continuidad pero tras cada pequeño movimiento de la consciencia, es como si desapareciéramos y nos volviéramos a crear en una fracción de segundo. Es un pestañeo imperceptible para la mente, pero que forma parte de la dinámica de la energía.

Porque la energía, como la luz, no es continua. Todos lo sabemos.

Alguien viene y te mira a los ojos. Alguien que no volverás a ver jamás. Pero ese contacto te ha cambiado y lo ha cambiado todo.

Gritas a alguien desde el coche: le insultas, le haces daño con tus palabras. Su dolor, que finge no sentir, comienza formar parte de tu deuda compensatoria. Ahora estáis unidos para siempre: os olvidaréis uno del otro, y sin embargo, os habéis quedado ligados.

Algo ha cambiado.

Miras a tu hijo, recién nacido. Descubres una nueva forma de amor, y una nueva forma de miedo. Entonces te das cuenta de que tu antiguo yo, sin este amor y este miedo nuevo, ya no existe. Es ese pestañeo de la Vida, que se lleva lo antiguo y coloca en el mismo sitio una energía diferente. Antes mirabas a los niños de otros con una mirada de curiosidad, desdén, o quizás envidia por la experiencia desconocida. Ahora los niños de otros, ante este amor, son más pequeños y lejanos. Y este hijo es grande, trascendente, te da fuerza e impulso. Ya no eres el mismo.

Evocas a tu madre, en su trasiego diario, todavía con la juventud en las caderas. Evocas su abrazo, su perfume, su mirada llena de fuerza e ilusión. Entonces lo sabía todo sobre ti: todo lo que necesitabas, lo que te hacía daño, lo que te confortaba. Luego empezaste a necesitar otras cosas que ya no compartías. Y ahora puedes verla desde el adulto que eres, y sabes que ya no sabe apenas nada sobre ti. Ya no eres el mismo. Ni ella es la misma. Ni la vida es la misma.

Aquella chica que un día te lleno de brío con su mirada. Habrías jurado que estábais destinados para siempre. Ahora no recuerdas apenas su rostro. Al ver una foto lo que ves no coincide con lo que recuerdas. Es guapa, pero apenas comprendes que era lo que te movía de ella. Y recuerdas su nombre, pero no te conmueve evocarlo.

¿Lo ves?

Instante tras instante es el inicio de una nueva vida. Y la suma de todas esas vidas hace que mires atrás y veas que eres uno y miles. Hay algo que permanece, pero no está en las vivencias ni en las percepciones, ni en la experiencia. Lo que permanece es como un rugido silencioso por debajo de los movimientos de la vida.

Miradas, sonrisas, amargura, resistencias, vulnerabilidad, fuerza.

Todo termina y todo comienza, en cada pequeño instante en que te mueves hacia adelante.

Espero que sirva.

Que tengas un feliz presente.

 

PD: Estaré feliz de leer tus comentarios sobre esta entrada… y por supuesto siéntente libre de compartir todo lo que publicamos por aquí! Te leo!

[sociable/]  

5 Comentarios

  1. 22-06-2014

    Se ha destruido en mi… La confianza en algunos seres humanos… Pero me doy cuenta, soy consciente de el gran valor de mi Ser, de mi propio instinto, de como me habla y yo he seguido sin escucharle… Sí no estoy en mi y conmigo… No puedo estar con los demás. Tomo consciencia, e de seguir adelante, pero con otras perspectivas… Todo está unido, soy consciente de que esto es así, lo “malo” siempre trae lo bueno.
    Te doy las gracias Pilar. 

  2. Ana
    28-07-2014

    Qué bonita reflexión. Gracias.

  3. Gabriela
    02-09-2014

    es amar y hacer….pero  porque si uno sabe ….a veces cuesta tanto… boicoteamos bienestar…..propio y ajeno y por lo tanto del grupo.  ……………….. necesito curar mi alma y equilibrar mis deudas compensatorias …………trabajar en ello …..para empezar …..me hacen muy bien estas palabras 

  4. Leire
    13-09-2015

    Hay que aceptar lo destruido y dar paso a nuevas emociones? O es necesario tomar conciencia para recuperar aquellas consideradas positivas del pasado!?

  5. Pilar Rodriguez-Castillos
    13-09-2015

    Tomar conciencia siempre es una buena elección.
    Las emociones son lo menos importante. Saludos Leire!

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