Descubriendo el significado de ti misma

Hace algunos días envié a mis suscriptores una sencilla encuesta para que me ayudaran a seleccionar mejor los temas que desarrollaré en los próximos boletines, de tal manera que pueda asegurarme de ofrecerles Buena Ayuda. Me encontré con algunas sorpresas, aunque aún sigue respondiendo y esto podría variar algo, pero en más de dos mil respuestas, un 89 % de las mujeres de entre 35 y 50 años han expresado no haber encontrado aún significado a su vida.

Las preguntas cruciales de estas mujeres vienen a ser “¿encontraré sentido a mi vida?”, “¿podré encontrar el rumbo?, ¿seré capaz de encontrar un camino hacia la realización?”.

El 89 % de las preguntas tienen esta orientación. Y el problema principal de las mujeres es en un 35 % encontrar pareja, y en un 34 % realizarse a nivel profesional.

Tomando en cuenta de que un 79 % de las encuestadas tienen formación universitaria, no se trata de un problema de capacidad intelectual. Entonces… ¿qué les pasa a las mujeres?

A lo mejor estás leyendo este breve artículo y eres una de ellas, evidentemente esto es posible.

Por eso me voy a dirigir a ti directamente porque sé que si no fuera tu problema ya habrías abandonado la lectura.

A menudo en mi consulta veo este mismo problema, y tengo que reconocer que los índices son por el estilo. Y casi siempre el principal problema radica en que se busca la realización personal fuera… y la realización profesional se confunde con un asunto personal… cuando en realidad no lo es.

Entonces vamos por partes y hoy tocaremos el tema de las preguntas más comunes (hay algunas otras y las iremos viendo en otros artículos).

En relación con encontrar tu propio significado, lo normal es que si no lo encuentras, es que o no miras dentro o hay tantas capas de creencias inmovilizadoras, esquemas mentales, y apego a las reglas, que es como mirar un desván abandonado. Allí no se puede encontrar nada, porque es un verdadero revoltijo.

Necesitas hacer limpieza y deshacerte de unas cuantas cosas. Y si no puedes sola tendrás que buscar a alguien que sea capaz de echarte una mano para poner orden y deliberar sobre lo que necesitas, lo que ya ha caducado, y lo que puedes reciclar para que deje de estorbar, y tenga más utilidad.

Cuando una persona pregunta a otra cual es el significado de su vida tiene verdaderos problemas…  porque está cometiendo el primer error:

El significado de tu vida está en tus sueños.
El significado de tu vida está en lo que te da fuerza.
Y la única persona que se hace trampas al solitario, eres tú.

Y a partir de estos tres puntos todo va a depender de tu capacidad de afrontamiento, de tu valor para deshacerte de lo que no te sirve para nada, y de las decisiones que tomes para poder alcanzar tus propios sueños.

Evidentemente cada historia es un mundo, y en un artículo como este sólo puedo hablarte en general. Pero puedo asegurarte que los detalles de tu historia, y los supuestos responsables de que estés en el punto que estás, no son en absoluto relevantes. Lo verdaderamente relevante es que en algún punto del camino has comenzado a seguir las señales equivocadas.

Esto es frecuente porque bien pronto en la vida las personas dejan de escucharse a sí mismas

Entonces la pregunta es: ¿Cuándo fue la última vez que te escuchaste a ti misma?

Y voy a decirte algo más.

Independientemente de que haya salido bien o mal, mereció la pena por la gran ilusión con que viviste el intento, incluso aunque no saliera bien.

Y ahora por el mismo precio te diré por qué.

Porque las personas que intentan ir por la vida al 100 % sobre seguro, fracasan en la búsqueda de su propio significado. La vida no funciona así. No es posible ir sobre seguro.

Para crear una realidad que refleje tu verdadero significado, no necesitas un manual.

Lo que necesitas es saltar sin red, asumiendo la posibilidad de pegártela.

Que es la misma posibilidad que tienes de descubrir que al saltar se despiegan unas alas que no conocías… y que puedes planear tomando una nueva perspectiva de la ciudad, de la vida y de tu propio mundo.

Espero que sirva.

Que tengas un feliz presente.

 

Pilar Rodríguez-Castillos*

 

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