Descubre como combatir eficazmente el estrés sin hacer nada de nada.

A pesar de toda la “mala prensa” que tiene el estrés, en realidad no es más que un proceso que dispara cuando alguien percibe que determinada situación le desborda o fulmina sus recursos y los pone en rojo.

stress“Ya no puedo más con esto” exclama la persona, normalmente con aspecto de estar saturada y con la firme convicción de tener razones para su desesperación.  

Cualquier tipo de incertidumbre sostenida puede meternos por el oscuro callejón del estrés.

Pero ¿es real que está en peligro el bienestar personal de la persona estresada?

Con demasiada frecuencia no lo es en absoluto.

 

 

Existen muchas herramientas muy efectivas para resolver cuadros de estrés rápidamente, pero la mayoría fallan en algo fundamental: el estrés es por definición una respuesta a una percepción del entorno y de las circunstancias. 

Si el entorno y las circunstancias son verdaderamente peligrosas, no hablaríamos de estrés, sino de una respuesta defensiva.

Por ejemplo si te ataca un monstruo de 7 cabezas y sales corriendo patitas para que os quiero, el estrés es una gran ventaja… porque lo último que necesitas en ese momento es estar tan relajada que el monstruo te zampe de 7 bocados.

En esta misma circunstancia tampoco necesitas un miedo que te inmovilice porque del mismo modo (ten en cuenta que a los monstruos de 7 cabezas en general les importa poco tu estado de ánimo) terminarás en la tripa del antipático y feo monstruo.

Pero hasta donde yo sé, por Madrid la mayoría de las veces no hay ningún monstruo, al menos de 7 cabezas, excepto en nuestra propia imaginación.

Y lo que hace que tus esquemas mentales se enreden, se desmadren y comiencen a mostrarte una posibilidad inexistente y peligrosa, es entrar con frecuencia en estados de incertidumbre, sin tener el entrenamiento adecuado… y no saber salir nunca de ellos.

Entonces: simplificando y amenizando… y teniendo en cuenta que tu estrés no esta asociado a problemas de ansiedad diagnosticada, depresión profunda, o algún otro cuadro que requeriría otro tipo de apoyo:

…si llevas tiempo intuyendo que vives en continuo estado de alteración, angustia e hipersensibilidad, lo que es muy posible es que estés viendo tu vida a través del cristal del estrés.

Y entonces podríamos decir también que necesitas una herramienta para resetearte y recolocar tus esquemas mentales. Una sesión de Reiki en estas circunstancias es lo más efectivo y rápido que te puedo recomendar.

 

Ahora bien: una sesión de Reiki te hará sentir inmediatamente relajada, segura, tranquila.

Y esto es sin duda, estarás de acuerdo conmigo, algo maravilloso y deseable a todas vistas.

 

Pero… ¿qué hacemos con los esquemas y creencias que te han llevado hasta el antes de la sesión?

 

Entonces aquí está el secreto: necesitas renovar tu cuadro de creencias y retocar algunos de tus esquemas mentales para no volver allí a menos que el peligro sea real, en cuyo caso el estrés no es ningún enemigo sino más bien lo contrario.

El asunto es el siguiente: la vida, además de maravillosa, es constantemente sorprendente.

 

Esto quiere decir que la incertidumbre es parte de la vida: no puedes escapar de ella. Las personas estresadas continuamente, son personas que constantemente están intentando controlar  las circunstancias de su vida.

 

Y detrás de estos intentos la mayor parte del tiempo infructuosos, está oculta una creencia absurda: la de que que controlar las circunstancias es algo posible.

Esto suma al estrés algo tope inmovilizador: la frustración.

hand holding with the Reiki symbol

Y es que la corriente de la Vida es algo incontrolable.

 

Constantemente empuja en una dirección específica y con objetivos claros, pero que no suelen encajar con objetivos individuales.

Muchas veces no vamos a comprender por ocurre lo que ocurre o por qué hace lo que lo hace.

 

Pero lo hace, y se lleva por delante, en mayor o menor medida, el bienestar de aquellos que se niegan a tomar la vida tal como es.

 

Mira:

Quizás te sirva un ejemplo sencillo para entenderlo.

Si tu jefe es autoritario y desconsiderado, y esto justifica tu estrés, estás teniendo la fantasía de que va a cambiar un día o de que tú puedes cambiarle.

Y aquí va el ejemplo: ésto se parece bastante a cuando tu coche se entierra en el barro, y tú aceleras tu coche para intentar salir… en contra de toda lógica. ¿Qué pasará?

Creo que tú ya lo sabes: el coche se seguirá enterrando y cada vez será más complicado sacarlo sin ayuda de una grúa.

Con el estrés pasa igual: te quejas interna y externamente de tu jefe, discutes con él.

Dices frases como “me pone de los nervios”, o te tragas la rabia por sus acciones… en lugar de revisar tus opciones que son: “o le acepto como es y paso… o abandono este trabajo y me busco otro”.

Y si le aceptas realmente como es entonces ya no hay motivos para el estrés. Punto.

Te pongas como te pongas: no hay motivos.

Estás ahí por decisión propia.

Punto.

 

¿Comprendes?

 

Bien.

Este tipo de enfoque es extrapolable a todas las situaciones de tu vida: dejar de quejarse, analizar las opciones, y tomar acción.

Entonces

¿Cómo combatir eficazmente el estrés sin hacer nada de nada?

Es muy fácil…

Aceptando la Realidad de la Vida tal como es, y tomando acción (en este caso acción interna) estarás muy bien encaminada.

 

Ciertamente algunas situaciones son más complejas y puedes necesitas un poco de ayuda.

 

Dependiendo de tu paisaje interno la ayuda puede ser de uno u otro tipo. Pero si no eres capaz de tomar acción y decidir entre las opciones posibles, quizás necesites algo de apoyo para reconducir tu mirada y desaprender viejos esquemas.

En cualquier caso… se trata de mirar objetivamente tu realidad, y elegir el camino que más te conviene en este momento y que te ofrece mayores ventajas.

Y para testar en que nivel estás, y lo que puedes llegar a necesitar presta atención a como te resuena la siguiente frase, que puede ser para ti una respuesta… o un motivo incomodidad y revoltijo interior.

 

La frase sanadora es:

– Renuncio a controlar la realidad, identifico mis opciones reales, y me enfoco en la que más resuena conmigo.

 

A partir de aquí, sólo tendrás que abandonar la opción que menos resuena contigo y enfocarte en la que te relaja, te motiva y te fortalece.

 

Como ves no necesitas hacer nada: sólo mirar, y aplicar tu libre albedrío entre las opciones reales.

Cualquier otro movimiento, conduce al estrés con todo lo que esto significa.

 

¿Comprendes lo que te digo? Pues ahora ya sabes lo que toca. Ponte en funcionamiento, y avanza.

 

Y nada más.

Espero que sirva.

Que tengas un feliz presente.

 

Pilar Rodríguez-Castillos

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