Descubre como aumentar tu fuerza personal, de una forma fácil y estimulante

Programa “Abriendo Nuevos Caminos hacia tu Bienestar”

Tu fuerza física depende de factores genéticos y de ciertos cuidados de tu cuerpo. Del mismo modo tu fuerza interior está afectada por determinados factores. 
Los seres humanos somos privilegiados en muchas cosas en relación con el resto del mundo animal… pero tenemos algunas fragilidades: al mismo tiempo que nuestra mente es un gran poder exclusivamente humano, es un agujero por el que se pierde una gran cantidad de nuestra energía.
En este artículo intentaré explicarte con un ejemplo sencillo como reconducir tu pensamiento y dar un giro a la gestión de tu energía para conservar intacta tu fuerza.

Algunas mañanas te despiertas con toda la fuerza del universo a tu entera disposición ¿no es cierto?
Y es entonces cuando, con toda esa fuerza a tu disposición te dispones a planificar tus metas del día. Pero dos horas después estás agotada, frustrada, y con ganas de escapar de tu realidad.
Para colmo te duele la cabeza, tienes hambre, y alguien en tu trabajo te ha hecho un comentario sobre tu aspecto que te ha desinflado. Y encima el jefe te hace un cambio de última hora.

¿A dónde ha ido toda esa fuerza de las primeras horas?

Bien…Rebobinemos en el tiempo.
Te has despertado y has sentido que era uno de esos días prometedores. Te sentías sólida, serena, lúcida y despejada… y sobre todo ¡creativa!.
Por qué ha pasado no lo sabes, pero era uno de esos días y había que aprovecharlos .
Y entonces comenzaste a planificar todo lo que harías con esa fuerza.

Te duchaste, tomaste un café, te vestiste para salir a trabajar… y mientras ibas haciendo todo esto ibas haciendo tus planes.
Y mientras hacías planes, visualizabas resultados y te creabas nuevos compromisos internos, tu fuerza iba decayendo suavemente sin que tú te dieras cuenta. Al llegar al trabajo la rutina se te plantó delante con los brazos en jarra. Y esto aumentó la pendiente por la que iba cayendo el nivel de tu fuerza… esto es: ibas perdiendo solidéz interior, serenidad, claridad, perspectiva, alegría…

Cuando tu compañera hizo el comentario desafortunado te despeñaste por la pendiente: no hay nada como un traspié de la autoestima para dar el empujón final a un caído.
Y finalmente las exigencias del jefe…vaya.
Todavía no son las once y ya no queda nada de lo bien que prometía el día.

Vale… Rebobinemos de nuevo

Ahora imagina que te despiertas con toda esa fuerza a tu disposición otra vez.

Te despiertas y sonríes concientemente: te tomas un par de minutos para sentir en tu cuerpo toda esa maravillosa fuerza”.
Te regodeas en ella con total desparpajo, y sonríes interiormente… y también exteriormente. ¿por qué no?
Y te estiras como un gato muy lentamente… (¿Cuánto puede llevarte? ¿30 segundos?)
Ahora miras el reloj. Tienes un par de horas hasta salir a la calle. ¡Bién! ¿Cómo vas a utilizar ese tiempo?

Respiras profundamente y te sientas en el borde de la cama, y exhalas un par de veces sintiendo tu fuerza interior, tu alegría interior, tu belleza interior…Y te dices:

“de las dos horas, la primera es toda para mi”– y vuelves a sonreír-.“Y durante esa hora, que es toda mía, me moveré a mi ritmo, sin prisas, y disfrutando a tope de esta sensación de poderío

Quizás te vas al cuarto de los niños y les abres la ventana, le haces unos arrumacos al pequeño y delegas en el mayor el comienzo del movimiento.
Y te vas al baño con una sonrisa renunciando a más actividad mental que la necesaria para disfrutar de la ducha, aunque sea breve.
Luego cremas, secador, maquillaje… todo en absoluta presencia, sintiendo cada mimo que te haces, y tomando contacto con tu femineidad, arraigando más tu fuerza, disfrutando del perfume de los cosméticos, y de los resultados que vas consiguiendo en tu imágen.

Quizás al salir del baño quieras cerciorarte de que los niños se han movido, y quizás quieras usar treinta segundos en activarles con una frase asertiva… pero en el segundo 28 ya estás de camino a la cocina a prepararte café y poner a mano lo necesario para que el resto de la familia se ponga en marcha también. Porque hoy has decidido empujarles a la independencia.

¿Ves la diferencia entre la primera escena y ésta? Aquí no hay planificación: te has reservado un tiempo exclusivo para ti, para vivir en tu fuerza, para disfrutar de ti misma, para sonreir, para delegar, para embellecerte… y todavía te quedan quince minutos de tu hora exclusiva, y más de una hora antes de salir de casa.
En el tiempo que te queda puedes escoger tu ropa, elegir un libro para leer en el metro (esto es crucial para evitar que te pongas a planificar el día mentalemente, una de las formas más efectivas para perder energía es “hacerse películas sobre el futuro”), conversar con tu marido y hasta tienes tiempo para sentarte un momento en el salón con un segundo café antes de salir.

Y tú me dirás ¿de dónde crees tú que va a salir todo este tiempo?

Pues quizás necesites levantarte un poco más temprano, pero el verdadero secreto consiste en los siguientes pasos que ahora yo te diré:

  • Has renunciado a agotarte planificando.
  • Has estado todo el tiempo viviendo en el presente
  • Has delegado algunas responsabilidades.
  • Has reservado tiempo exclusivo para ti.

Si implementas esta forma de iniciar el día, reservándote un tiempo exclusivamente para ti, y sin echarte sobre la espalda todo el movimiento de la mañana… te garantizo que al llegar a tu trabajo los comentarios serán del tipo que guapa estás hoy” o ¿te has hecho algo en el pelo?”. Esto te dará aún más fuerza de la que ya traías y ese será el momento en que la rutina te parecerá algo no sólo llevadero, sino encantador.

La clave entonces está en renunciar a planificar y controlar: las personas felices delegan, confían y sobre todo… ¡disfrutan cada minuto de la vida!. Y nunca, lee bien esto, nunca empiezan el trabajo antes del horario de trabajo.

El tiempo libre, el tiempo de vida debe ser innegociable.

Te animo a empezar ya mismo con algunas de estas nuevas formas, adaptándolas a tu modo de vida. Fuerza este cambio durante tres semanas y verá lo que ocurre ¡hacen falta 21 días para formar un hábito nuevo! ¿te atreves a crear el hábito de mantenerte en tu fuerza por el resto de tu vida?

Y una última recomendación muy importante…¡por favor: pase lo que pase, no se te ocurra mirar el email ni el móvil antes de llegar a tu trabajo!

¡Adelante!

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