Creencias, Dolor y Sanación

Programa “Abriendo Nuevos Caminos hacia tu Bienestar”

A mi consulta llegan personas de muchas edades, de ambos sexos, con problemáticas diferentes, un nivel cultural generalmente medio-alto, y sobre todo con una capacidad variada para abordar el cambio. Pero todos tienen una característica común: están buscando el Pleno Bienestar.

Tras muchos años de experiencia me he dado cuenta de que existen dos grandes grupos de personas en el mundo: los que están dispuestos a vivir, y los que están dispuestos a padecer la vida.
Y eso es lo que hace la diferencia entre las personas que permanecen un tiempo en mi consulta, y los que no.

Con alguna frecuencia piden cita personas que quieren ser modificadas por un factor externo. Le atrae Reiki con su supuesta magia, pero no traen consigo una decisión de cambio: se conforman con una fantasía sobre una vida mejor. Estas personas esperan, sin demasiada convicción, que yo saque una poción mágica de un anaquel, la extienda, y les diga:

Bebe y todo habrá pasado en un minuto.

Y se encuentran con una terapeuta prágmática, conceptual y con los pies en la tierra

Esto tiene una explicación: yo he sido paciente en otro tiempo.

De hecho he sido, y soy, una muy buena paciente: puntual, respetuosa, y orientada a la toma de acción.
Y por eso y otras razones, sé que en cualquier tipo de relación de ayuda lo que hace falta es que alguien tome el mando de la situación para que el barco no se hunda.

Hace muchos años escuché a alguien una frase que hizo la diferencia para mi, y la voy a compartir contigo. No es un aforismo oriental, ni una cita de un autor conocido. Pero la hermana de mi madre decía que siempre se la había escuchado decir a su marido.
Y este buen hombre, que llegó a ser presidente de la más internacional cadena de televisión de Río de Janeiro, y que cogía aviones como quien coge un taxi, decía:

Si otro puede ¿por qué no voy a poder yo?

Yo era muy pequeña cuando escuché esta frase por primera vez, pero se me grabó a fuego porque movió algo dentro de mi y me llenó de fuerza.

Una pregunta posible es…¿Qué impide que dos personas intelectualmente sanas, con las mismas posibilidades al alcance de sus manos, tengan el mismo acceso al éxito y al Pleno Bienestar?

Con el tiempo he llegado a saberlo y quizás no sea una novedad para ti: sus creencias

Entonces, visto que el Pleno Bienestar es una cosa muy diferente en cada persona del complejo Sistema Humano, yo me he especializado en tus creencias.

He de decirte, porque es justo que lo sepas, que soy perfectamente consciente de que las creencias no son algo fácil de manejar. Pero yo soy una persona que necesita retos. ¿Por qué los necesito? Pues no me importa confesarlo: porque a nivel profesional y personal me produce mucho placer comprobar una y otra vez que los imposibles no existen. Pero por sobre todas las cosas porque disfruto mucho de la sensación que me produce el que tú te des cuenta de que lo imposible no existe a menos que tú decidas creer en ello.

Ahora: desentrañar las creencias que son nocivas para ti es una tarea relativamente fácil para quien trabaja con terapias vibracionales, y en comparación con lo que significa hacer que tú las veas, las aceptes y te pongas en disposición de modificarlas. Ese es para mí el reto mayor… y justamente ahí es donde está mi mayor fuerza y experiencia.

Quédate con esto que creo que te ayudará: no puedes encontrar el Pleno Bienestar sin pasar por el trago de renunciar a algunas creencias limitadoras. Y no existe una Estrategia Maestra para conocer éstas creencias.

En mi experiencia no es algo que se puede hacer sola, al menos no en los primeros pasos, porque las creencias tienen un seguro anticambio y cualquier movimiento de cambio hace saltar la alarma del dolor.

Entonces: si tu vida no está bien y sientes que hay algo que ordenar, pero por mucho que lo has intentando siempre estás en el mismo punto, necesitas ayuda concreta.

No pasa nada con buscar ayuda: en la mayoría de los casos el buscar ayuda inicia un importante proceso de sanación, porque al hacerlo renuncias a la creencia más limitadora de las que te puedes llegar a liberar: la de la omnipotencia.

De tal manera que te recomiendo fuertemente que exhales un par de veces para aquietar tu mente, y que eches una mirada panorámica sobre el camino de tu vida.

¿Cuánto hace que no consigues estar realmente bien?
¿Cuánto has conseguido avanzar tú sola?

Una vez haya respuestas a estas dos preguntas te resultará mucho más fácil ver lo que necesitas ahora.
Y entonces muévete en esa dirección y toma una decisión ahora, la que sea, pero drástica y desde el Adulto.
Nada va a cambiar tu ambiente interno ni tu ambiente externo si no haces ese primero movimiento decisivo, así que…

¡Adelante!

PD: No dudes en escribirme si tienes alguna pregunta. Puedes hacerlo al correo salud.armonia@gmail.com. Me comprometo a responderte a la mayor brevedad posible.

 

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