Autoayuda: la palabra prohibida

La palabra autoayuda tiene detractores. Y veo que tiene sentido porque… si tú te ayudas a ti misma ¿qué será de nosotros los terapeutas? Sé lo mal que suena pero pronto podrás comprender por qué lo digo. 
Creo sinceramente que el concepto de autoayuda es discutible si sólo sirve para vender libros con historias personales de personas que improvisan y cuya única meta es ganar dinero fácil a raudales.

Y digo esto porque no tengo dudas en relación a que en muchos casos esto es así: un título atractivo hace que un público estresado y emocionalmente frágil, compre un libro que promete mucho por unos euros, y ni siquiera termine de leerlo, o al terminar su lectura lo deje arrumbado entre decenas de libros con títulos que son sólo eso: promesas.

Sin embargo el concepto de autoayuda tiene sentido… Una vez pasada la locura de la New Age que trajo, como todas las corrientes, sus cosas buenas y verdaderas tonterías como lo de ir por ahí enviando luz a la gente como si hubiéramos perdido el Norte… de golpe miramos hacia atrás y vemos como siempre que detrás de todo aquel ruido había mucha gente trabajando seriamente. Incluso bastante antes, allí estaban Virginia Satir, Paul Walsawick, Milton Erickson, Viktor Frankl, Bert Hellinger, Eric Berne … unos buscando una nueva perspectiva que permitiera resultados óptimos en menor tiempo, otros centrándose en la comprensión de las relaciones, otros intentando comprender las dinámicas del yo y el guión de vida… y todos (hay muchos más) tomando una fuerte consciencia de que sin tomas de consciencia no existe el cambio.

Entonces: ¿que es lo que hace la diferencia entre una terapia exitosa y el fracaso de una terapia que no es una terapia en modo alguno?Podrías decirlo de muchas maneras, pero lo voy decir de la siguiente: la autoayuda.

¿Por qué vengo a decirte esto? Pues es muy sencillo: porque la nueva mentalidad terapéutica, que por cierto tiene poco de nueva, es que si tu no haces tu parte no hay nada que hacer por ti.
La autoayuda no es más que una decisión: Ahora decido estar bien Ahora decido hacer todo lo que sea necesario para estar en la vidaAhora renuncio desde este momento y para siempre, a vivir como si mi vida no fuera conmigo

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Desde esta perspectiva yo quiero reinvindicar, quizás no tanto la palabra, sino el concepto de autoayuda. Como todos los conceptos, es inútil si está simplificado: su utilidad está en los niveles de comprensión más profundos. Si lo que quieres es un libro que te diga literalmente las respuestas a tus preguntas sobre lo que te pasa, te estarás moviendo en un nivel superficial. Y no funcionará.
Bueno, no para ti: el autor venderá sin duda muchos libros porque hay muchas personas que buscan eso denodadamente.

Pero ¿para que nos vamos a engañar?… hay tantas respuestas como personas en el mundo. Así que la persona que te ofrezca esa respuesta, no te estará diciendo la verdad. Un terapeuta sólo te puede ofrecer las herramientas para que seas capaz de encontrar tus propias respuestas.
En eso consiste la autoayuda: en aprender la manera de encontrar una respuesta única.

Es un proceso complicado, largo y frecuentemente sembrado de distracciones, para que valga la pena afrontarlo en soledad… En mi opinión es imprescindible ganar tiempo aprovechándose en beneficio propio de la experiencia de quienes ya han pasado por allí y lo hayan sabido resolver.

Como conclusión entonces, lo que vengo a decirte, es que la palabra autoayuda está en franca decadencia pero sólo por el uso absurdo que algunas personas le han otorgado.
Esto es responsabilidad tanto de los que la ofrecen (autores, conferencistas, bloggers) como de los que se dejan engañar con cuentas de cristal.

Renuncia a eso: no es posible que exista un manual de crecimiento personal perfecto para ti con instrucciones detalladas como aquel célebre “Hágalo Usted Mismo”…El coste editorial sería inasumible porque cada ejemplar tendría que ser distinto…. en cambio sí es posible recibir pautas básicas para hacer un trabajo concienzudo, que nos otorgue la fuerza necesaria para iniciar nuestros primeros pasos.
Muchos lo han hecho.
Entre ellos yo misma, por supuesto.

Pero tengo que reconocer, y agradecer, que los avances verdaderos vinieron después, cuando me puse en manos de personas con experiencia que me veían a pesar de la neblina, y que le dieron la vuelta a mi percepción de mi misma, de mi entorno, de mis circunstancias, y de la vida misma.

Para ese paso hace falta bastante más que sensibilidad, intuición y cierta capacidad de comprensión… aunque éstas sean de gran ayuda

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Para ese paso te hace falta un deseo real de verte a ti misma tal como eres en este momento, un gran coraje para asumir la responsabilidad sobre lo que no hiciste bien o no estás haciendo bien… y una gran fuerza para abrir tus ojos y ver, sin velos, lo que pasa a tu alrededor y en tu interior más profundo.

Con esa disponibilidad, la vida te estará esperando con los abrazos abiertos para ofrecerte el gran banquete que siempre está dispuesta a brindar a aquellos que se ponen a su servicio de forma absolutamente incondicional.

La pregunta inevitable, claro, es… ¿Eres tú de esas personas dispuestas a abrazar a la Vida y ponerte de su lado y a su servicio? ^_^

Espero que quieras pensar en ello…

Que tengas un feliz presente.

 

 

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