Apreciaciones sobre la 2da Ley Sistémica: La Jerarquía (o Ley de Prevalencia).

Cuenta Bert Hellinger que se encontró con las constelaciones familiares cuando Thea Schoenfelder le eligió como representante del padre de un joven esquizofrénico.  

Dice: “completamente ingenuo me dejé colocar seguro de mí mismo y con buen ánimo.

De repente  cambió de sitio al representante del joven y caí en un abismo. Ya no era yo mismo. Al final de la constelación me sentí como en otro paisaje, amplio  y tranquilo”. 

Si buscas “leyes sistémicas” en google, encontrarás diferentes leyes.

En relación con la terapia sistémica un autor muy importante y que ha ofrecido grandes y profundas comprensiones es Humberto Maturana.

Pero hoy aquí hablaremos de la segunda ley sistémica según las comprensiones de Bert Hellinger, el creador de las Constelaciones Familiares Sistémicas.

Hace algunos días te hablé de la Ley de Pertenencia, la primera y fundamental ley que debe cumplirse para el orden, y ante la que el sistema familiar se doblega, haciendo todo lo necesario por reincluir a los que han sido excluidos de alguna forma aunque sea sutil o incluso invisible.

Hoy voy a explicarte la Ley de Prevalencia o como comúnmente la encontrarás, la Ley de la Jerarquía.

Es una ley sencilla de entender, aunque culturalmente es más difícil de integrar:

Quien llega antes, prevalece”

3-leyNo hay atajos: en el sistema familiar el padre y la madre están antes que tú.

Cualquier intento por ponerte por encima de ellos, generará dolor y desorden en todo el sistema, que se revolverá para volverte a tu lugar. No servirá de nada enfadarte, intentar olvidarlos, culparles de todo… ni siquiera “perdonarles”.

Lo único que puedes hacer con los padres es aceptarlos tal y como son.

Sólo tal y como son.

No tienes permiso para otra cosa.

En relación a los hermanos es lo mismo.

El primero siempre será el primero: aunque haya muerto.

En este sentido los abortos también cuentan: el primero siempre será el primero.

Y el hermano que no sabe conscientemente que es el segundo, se sentirá sin fuerza, culpable, irritado.

Y todo el sistema se moverá intentando restablecer la jerarquía, a la vez que busca la reinclusión. (ver 1ra ley).

Esto nos lleva a la comprensión, como quizás ya te has dado cuenta, de que estamos al servicio de los anteriores, de los que han muerto.

Los pequeños, están al servicio de los mayores.

Estamos, a un nivel muy profundo, al servicio de nuestros muertos: de todos los ancestros que ya están muertos y que al morir dejaron pendiente la resolución de algo… o de mucho, que suele ser la situación real.

La armonía perfecta implicaría que cada uno ocupara el lugar que le corresponde, y que por lo tanto nadie usurpase el lugar de otro… pero en la práctica esto no sucede más que por aproximación.. y por breves momentos.

Sin embargo, la orientación hacia el orden ya mejora las cosas: la intención de ordenarnos, ya es un movimiento que genera fuerza.

No es suficiente, en efecto, y es muy importante entender esto.

Pero genera, al menos al principio, un incremento en la fuerza que nos ayudará a seguir adelante, si estamos dispuestos, en el proceso de reordenamiento.

Es trascendental integrar que el sistema está en contínuo movimiento.

De esta manera cuando alguien se ordena en tu sistema, tú sanas.

Y cuando alguien se desordena, tú sufres las consecuencias de alguna manera en tu paisaje interno… o en tus circunstancias.

Es trascendental ver que en respuesta a tu desorden, siempre alguien se sentirá peor, o enfermará… a veces incluso muy gravemente.

Conocer y tomar conciencia de esta ley .. y dar el paso para orientarte al orden es, como te habrás dado cuenta ya, un acto de profunda responsabilidad... porque con tus actos, invisibles o no, tú afectas a todo tu sistema.

Algunas veces las personas se obsesionan con el orden perfecto, entonces intento que vean la dimensión de su sistema: todas esas generaciones de hombres y mujeres, de distintas épocas, con distintas mentalidades … viviendo circunstancias personales, culturales, sociales, económicas… tan diferentes.

Hemos de comprender que desde el principio ha habido desorden, aunque es bien cierto que a medida que hemos perdido la conexión con los demás, y nos hemos vuelto más y más egóticos e individualistas… nos hemos desordenado mucho más.

(Aquí voy a hacer un paréntesis para reflexionar contigo sobre mi afirmación anterior. Quizás quieras preguntarte si no será que nos hemos vuelto más egóticos e individualistas, por el enorme desorden en el que está implicado nuestro sistema social, o un sistema mayor: el sistema humano….) 

Entonces: piensa en como sería la humanidad si todos estuviéramos en nuestro lugar, si agradeciéramos a nuestros ancestros la vida que han traído hacia nosotros, si hiciéramos honor a nuestros padres, si respetáramos la Ley de Prevalencia en todo momento: en la universidad, en el trabajo, en el supermercado.

¿Qué cambiaría en tu vida si dejaras de tener ese impulso desordenado y tan generalizado de que tú eres la primera, la que más y mejor comprende, y la más importante?

 

Frente a la muerte, algunas veces un hijo decide que quiere morir en lugar de su madre.

Los abortos espontáneos suelen ser el resultado de un hijo que dice a su madre “muero en tu lugar”.

Esto puede estar mostrando un desórden en la jerarquía: su madre a su vez está diciendo a su madre “te sigo en la muerte”.

generacionesEntonces el feto le dice a su madre “muero en tu lugar para que tu puedas vivir”. 

Todo esto a un nivel silencioso.

A un nivel de resonancia.

El reconocimiento de estas dinámicas es una poderosa oportunidad de sanar para todos los implicados… y por supuesto para tu sistema familiar, porque cada vez que un individuo comprende lo que está ocurriendo y modifica su resonancia, todos aquellos que resuenan con él y su dinámica porque están atrapados en una dinámica similar, también sienten alivio o sanan.

Esto es lo que hace tan poderosas, impactantes y eficaces a las Constelaciones Familiares.

Bien. En el comienzo de este artículo compartía contigo la experiencia que el propio Bert Hellinger relata en su pequeño libro-reseña “Constelaciones Familiares del Espíritu” (disponible en el Liceo) .

En aquel momento el sorprendido Hellinger, al representar al joven esquizofrénico, entró en contacto con una red de intrincaciones vinculadas a crímenes secretos, y la exclusión de los implicados.

Hay un ejemplo muy triste y hermoso a la vez.

La esquizofrenia es un ejemplo de enfermedades en las que el enfermo “es fiel” a ambas partes (la víctima y el verdugo), y se pone al servicio de la reconciliación entre ellos viviendo en sí mismo las consecuencias de este movimiento…

Cuando representamos un paciente así, podemos ver, sentir y comprender el enorme y profundo amor que mueve al enfermo, que pone su vida entera al servicio de su sistema.

Sin embargo este servicio, aunque lo honra y es una muestra de profundo amor, genera desorden… porque el afectado quiere sustituir a las partes implicadas para sanarlas sin considerar que son ancestros anteriores a él.

El enfermo por fidelidad viola la ley de la jerarquía.

Y esto genera sufrimiento en él y en los que lo rodean.

Un dolor que al representarle, entra en contacto con nosotros como representantes, y nos es mostrado para su comprensión… y la nuestra.

 

Y para su sanación, y la nuestra.

 

Espero que sirva.

 

Pilar Rodríguez-Castillos

 

FLECHAPincha aquí para saber más sobre las Constelaciones Familiares Sistémicas

2 Comentarios

  1. María José
    14-12-2015

    “Es trascendental integrar que el sistema está en continuo movimiento. De esta manera cuando alguien se ordena en tu sistema, tú sanas. Y cuando alguien se desordena, tú sufres las consecuencias de alguna manera en tu paisaje interno… o en tus circunstancias.  Es trascendental ver que en respuesta a tu desorden, siempre alguien se sentirá peor, o enfermará… a veces incluso muy gravemente.”

    Hola Pilar:

    En este punto tengo dudas, en la última quincena de noviembre ha habido mucho desorden en mi sistema familiar, murió mi primo hermano José Joaquin de cáncer con 53 años, ingresaron a mi sobrino nieto Juan con 1 años recién cumplido en la Residencia de Cáceres por un problema en el esternón que no supieron que era por lo que le remitieron después de mil pruebas a La Paz donde tampoco han sabido qué es, aunque el bulto ha ido disminuyendo, al mismo tiempo ingresaron a mi hermana Teresa (abuela del niño) por una grave pulmonía que al remitir ha dejado al descubierto que tiene mal el corazón y que hay que operarla.
    Yo no hacía más que enviar Reiki a todos y a cada uno de ellos para su causa y situación y sistémicamente honrar a todos nuestros ancestros.
    Y aquí viene mi pregunta: Por lo que comentas en el párrafo ¿Soy yo la que está causando este desorden sistémico? y ¿Cómo lo puedo solucionar? Aparte de acudiendo a la próxima constelación del día 18, por supuesto.
    Un abrazo y muchas gracias.
    María José

  2. Pilar Rodriguez-Castillos
    15-12-2015

    Hola María José.

    Lo primero que tenemos que enfocar es que cada persona tiene un destino.
    Pensar que lo que ocurre a otros, aunque sea de tu familia, es tu responsabilidad, es cuando menos pensamiento mágico.
    Esto es justo lo que hacemos cuando nos intrincamos con un ancestro: intentar reparar su destino.
    Pero esto no está en nuestras manos.

    Tu sobrino nieto está mostrando algo a sus padres. Pero no a ti.
    Y tu primo murió porque no pudo resolver algo de su sistema.

    Ninguno de los dos, en ese aspecto, tiene nada que ver contigo.
    Aunque tu resonancia les llegue, que les llega.

    Tu desorden afecta a todos, igual que en un castillo de naipes cualquier movimiento afecta a todo el castillo.
    Pero según el vinculo, será el grado de fuerza con el que la resonancia les llegue.

    Por otra parte, la muerte no es más que un síntoma.
    Y a veces, aunque no lo comprenda la mente humana, conduce al orden.

    Espero que sirva.

    Que tengas un feliz presente.

    Pilar

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